En una nueva impresentable función de la Justicia de la República Argentina, Maximiliano Mazzaro y Mauro Martín fueron absueltos en el proceso donde estaban siendo juzgados por el homicidio de Ernesto Cirino.
El Fiscal Jorge López Lecube alegó en favor de dicha absolución y forzó a los jueces a que adoptaran esa decisión liberatoria.
Esta es una opinión personal que no involucra a la Asociación Civil de la que soy Presidente.
Tiene el apoyo de años de experiencia judicial y además como abogado.
Como suele suceder en estos casos, parecería que el Fiscal desconoce cuestiones básicas y de sentido común. Pero no es así. Fue un acto deliberado que provocó la liberación y absolución de Mazzaro y Martín.
El peritaje médico afirmó de inicio que el hecho se había tratado de una golpiza. En el juicio oral, el médico no modificó su posición. Dijo en cambio, que podía tratarse de un sólo golpe. No afirmó que fue un sólo golpe, sino que le dio un tono potencial.
Esa información no pudo cambiar el panorama del modo en que lo forzó el Fiscal. Porque, de lo contrario, el médico forense habría cometido el delito de falso peritaje o falso testimonio.
Además de ello, nunca se dudó que tanto Mazzaro como Martín estuvieron en el lugar de los hechos. A qué fueron? Quién acompañó al hoy prófugo Whebe, al que se atribuyen todos los males de este asunto? Qué hizo cada uno?
El Fiscal López Lecube sabe muy bien que hay reglas sobre autoría y participación que también deben ser analizadas y aplicadas llegado el caso. No lo hizo. Endilgó alegremente la responsabilidad en el prófugo para dejar a salvo a dos posibles homicidas.
Y, además, con facilidad pero sin consecuencias prácticas, hizo críticas sobre los funcionarios que llevaron a cabo la instrucción del sumario, Fiscal Madrea y Juez De Campos, pero se cuidó muy bien de no remitir testimonios al Consejo de la Magistratura y a la Procuración General de la Nación, para que se investigara si tuvieron mal desempeño o cometieron delitos. Si el Fiscal López Lecube entendió que existieron irregularidades, se supone que debieran ser investigadas rápidamente porque según su particular criterio, por responsabilidad judicial dos personas estuvieron detenidas muchos meses.
Las cosas en su justo lugar.
En esta lamentable realidad de la Justicia argentina, donde día a día nos desayunamos con un caso de pésima práxis de jueces y fiscales cada uno peor que el anterior, no hay funcionarios que se hagan cargo, con coraje y convicción en su función.
En cambio, los funcionarios en amplísima mayoría prefiere siempre ir por la tangente, eludiendo elementales reglas y conceptos del derecho penal y procesal penal, y sometiéndose dulcemente a presiones de abogados y externas a los juicios. Además, se trata de funcionarios que pareciera que viven en burbujas y no conocen el día a día de una sociedad moderna.
En cuanto a los Jueces del Tribunal Oral que intervino, irrita que tampoco se hicieran cargo de absolutamente nada. Podrán afirmar, como seguramente lo hicieron, que si el Fiscal no acusa, ellos tienen vedado avanzar. Esto, para empezar, es un tema discutido.
Pero de suceder esto, tenían por supuesto todo el derecho como magistrados que pusieron en libertad a dos individuos que ellos mismos dejaron presos muchos meses, y también la obligación, de hacerse cargo de su responsabilidad y corresponder el dictamen del Fiscal enviando a investigación al Juez y al Fiscal de Instrucción, o bien no avalando la posición de López Lecube dando una concreta explicación de lo que era su parecer.
En Argentina, parecería que el Poder Judicial no fuera un poder del Estado. Lo es, y es tan importante como el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo.
Los Jueces se consideran importantes sólo para tener custodios (todos los tienen en sus Juzgados), para mantener su altanería y soberbia frente a críticas del Poder Ejecutivo o Legislativo, o de simples ciudadanos, para no pagar impuestos sobre sus ganancias (muchas por cierto en los últimos años), y para hacer la plancha como línea principal de trabajo, procurando el menor compromiso posible.
La explicación del Fiscal López Lecube para justificar su pedido de absolución, en la supuesta inexistencia de una golpiza, no tiene fundamento en el sentido común y en un análisis lógico de los acontecimientos que se sometieron a debate oral.
Así estamos en nuestro país. La violencia social se nutre también de estos aportes ambiguos y de mentida seriedad que los jueces y fiscales nos dan día a día. Desprecio por el proceso justo, lentitud exasperante, falta de compromiso y falta de respeto por el ciudadano.
No debe olvidarse que hace pocos meses, otro conocido de todos, el Rafa Di Zeo, fue también absuelto por una imputación similar (homicidio), en este caso en el local nocturno Cocodrilo.
Nos preguntamos con elemental ironía: son tan tiernitos y buenos ciudadanos estos tres señores, que todos han sido imputados sistemáticamente en diversas ocasiones por asociación ilícita, homicidio, daños y otros hechos graves contra la vida y la propiedad de otros ?
Cuándo la Justicia Penal se volverá eficiente en nuestro país ?

Mariano Bergés
Abogado