Culturalmente, la sociedad global encuentra en este momento -el del cambio de año-, la posibilidad de provocar un cambio, a partir del análisis de lo que se vivió en el ciclo que finaliza. Siempre, por supuesto, para intentar que lo próximo sea mejor.

¿Qué podemos decir del fútbol en la República Argentina, en lo vinculado a la violencia?

Los años 2013 y 2014 fueron especialmente violentos, si el parámetro es el número de muertes.

Muchas….demasiadas, aún para nuestra sociedad acostumbrada a estos males.

Por más que se hagan esfuerzos intelectivos, de voluntad, y de pensamiento, es forzado admitir que difícilmente se modifique el panorama actual.

Desde mediados del año 2013 cuando, precisamente por dos muertes en vísperas de un partido amistoso (¿?) entre Boca y San Lorenzo, se prohibió la presencia de público visitante en los estadios de fútbol en partidos de la Primera División del fútbol argentino, no se llevó a cabo ninguna actividad en procura –siquiera- de establecer un diagnóstico sobre el asunto. Si alguien pregunta qué se pudo haber concretado, respondemos: reuniones entre dirigentes de AFA, dirigentes de clubes de fútbol; reuniones también de funcionarios con los antes nombrados y entre ellos; ciclos de charlas y conferencias con organizaciones no gubernamentales; cursos; instrucción a policías, a ciudadanos, a dirigentes, a jugadores, árbitros, pruebas piloto, etc. Y otras del mismo tenor, en especial, instalar desde la máxima autoridad estatal (Presidencia de la Nación y Gobernaciones provinciales) la idea –al menos para comenzar- de un genuino cambio en el paradigma que todos manejamos. Fútbol mezclado con política e inacción y connivencia de dirigentes de clubes, más inacción y connivencia de funcionarios públicos, es igual a corrupción y violencia en el fútbol. Para peor, sin Justicia que intervenga eficazmente.

Como apuntamos antes, nada se ha llevado a cabo. Pero, como si fuera un chiste, una bofetada contra las caras de tantas víctimas de la violencia en el fútbol y sus familiares, que no son recordados después de una semana de ocurrido cada uno de los luctuosos sucesos que nos marcaron en estos años, hemos tomado conocimiento que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, con razones que únicamente pueden derivarse del oportunismo político, decidió que los partidos del fútbol de verano, a llevarse a cabo en esa provincia (en especial por supuesto la ciudad de Mar del Plata) se juegue con público de ambos equipos. Claro…como son partidos que no tienen localía, es obvio que la premisa es: o van todos o no va ninguno, y esto último no suma políticamente.

Se nos ocurre que la decisión es corajuda, si se hace un ligero análisis de la noticia. Y valiente parece, si se advierte que es complejo firmar el regreso del público visitante, conociendo de antemano qué sucederá más temprano que tarde. Y esto no va en desmedro de nuestra convicción, que hemos apuntado y escrito en otras ocasiones: SAF está a favor de la vuelta del público visitante. Pero no a cualquier costo y de cualquier forma.

No están dadas las condiciones, hoy, para que ello suceda. Lo decimos con toda tristeza, pero asimismo con toda la firmeza y seguridad.

No somos agoreros, pero las consecuencias serán –lamentablemente- rápidas y mortales. Nada se hizo desde mediados del año 2013 hasta la fecha. Qué podemos esperar, entonces? Más desolación, corrupción y muerte.

El único modo de morigerar la problemática (solucionarlo suena hoy como algo utópico), es trabajar, trabajar y trabajar. Con honestidad, igualdad y seriedad. Estableciendo un diagnóstico e intentar dar las soluciones que nos conduzcan a una situación mejorada desde todo punto de vista.

Sin cambios a la vista, no se esperen cambios o mejoras en este rubro.

Así como volvió el público visitante a la Primera B Nacional cuando River descendió de categoría y la presión y enjuagues políticos pudieron más que las razones de seguridad que justificaron la prohibición, del mismo modo se presenta la situación ahora. No existió un trabajo previo, siquiera en la provincia de Buenos Aires. Es sólo una decisión oportunista y demagógica que muy posiblemente –porque no parece que pueda ocurrir algo diferente- derive en tragedias a corto plazo.

No las deseamos, es bueno reiterarlo. Pero nuestra obligación desde SAF es denunciar las fallas y la corrupción del sistema que –como acaeció en su día con Cromañon- nos llevan inexorablemente a que se produzcan.

Más allá del alerta anterior, que para nosotros es imperativo hacerlo saber, enviamos desde nuestra página para todos los ingresantes y lectores, sinceros saludos de paz y bienaventuranza para el año que se inicia, instando absolutamente a todos, con espíritu abarcativo –ya que cada cual puede aportar algo positivo- a trabajar mancomunadamente para lograr un fútbol sin violencia ni corrupción.

 

Mariano Bergés

Asociación Civil Salvemos al Fútbol

Enero 2015