“Es esta cultura del aguante, el mensaje de violencia que nosotros repudiamos, pero que desde el punto de vista legal no es punible, ya que no es un evento deportivo y nadie hizo una denuncia de que se sienta amenazado o amedrentado por la misma”.

El comentario fue de Diego Maio, Coordinador de Seguridad para Competencias Deportivas de la Provincia de Santa Fe, a propósito de la leyenda MATAR O MORIR que apareció ayer jueves 21 de abril, en el banderazo que se llevó a cabo en el estadio del Club Newell´s Old Boys, de la ciudad de Rosario.

Veamos. El Diccionario de la Real Academia Española, define la palabra amenaza de la siguiente forma: 1. Acción de amenazar. 2. Dicho o hecho con que se amenaza. 3. Delito que consiste en intimidar a alguien con el anuncio de la provocación de un mal grave para él o su familia.

Del mismo diccionario, la palabra intimidar se enseña como: 1. Causar o infundir miedo, inhibir. 2. Empezar a sentir miedo, inhibirse.

El Sr. Diego Maio, destacó también, que “La realidad es que este cartel estuvo también el año pasado”.

Y en otro pasaje de la nota distinguió: Hay que diferenciar este caso del que pasó esta semana por ejemplo en Santa Fe con los hinchas de Colón (acerca de la agresión por parte de barrabravas al ahora exjugador sabalero Alan Ruiz) ya que no hubo una amenaza directa”.

Con franqueza, irrita y además agota, advertir que muchos funcionarios públicos pretenden justificar hechos acerca de los cuales sólo se les requirió opinión, y deslindar por las dudas, para el pasado y por supuesto a futuro, responsabilidades consecuentes.

Y cuando admitimos que irrita esa actitud, advertida en el tan importante funcionario Diego Maio, es porque afirmó –tendría que explicarlo con más detenimiento- que la frase MATAR O MORIR no es punible toda vez, según señaló, que nadie hizo la denuncia.

Con todo respeto nos preguntamos: ¿No sabe el funcionario que, en estos tiempos, por regla general y práctica inveterada los jugadores de fútbol no hacen denuncias por coacciones y amenazas? E incluso Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), sugiere y aconseja no denunciar, por temor a represalias.

¿Tendrá idea el funcionario, que la frase se armó dentro de un estadio de fútbol, en un particular contexto, a tres días del clásico más caliente del país, y por un conocido grupo de violentos, que en nuestro medio llamamos barra brava?

¿De dónde sacó el funcionario que la amenaza, para ser punible, exije la presentación policial o judicial de una denuncia? Que se sepa, no existe un solo texto de derecho que enseñe eso. Por el contrario, es delito la amenaza general, y aún más, la intimidación pública.Sorprende sobremanera, además, que lo sucedido ayer, fue la repetición de un suceso similar ocurrido el año pasado.

Poco se hizo para que no se reitere. En el medio, recordamos las agresiones recibidas por el jugador del club Maxi Rodríguez, y  otras presiones y amenazas del mismo estilo.

Mientras desde el Ministerio de Seguridad de la Nación, con lógico y prudente criterio preventivo, se sugirió jugar el encuentro sin público, toda vez que -justamente- la incidencia se produjo en el interior del estadio de NOB con su público (más allá de responsabilidades concretas de cada uno de los asistentes), los directivos del club de fútbol, con respaldo del Gobierno de Santa Fe rápidamente ratificó que el evento se desarrollará normalmente. ¿Qué habrá querido decirse con esa palabra, no? Normalmente para nuestro fútbol, es violencia y caos.

Se habla de 1000 policías dispuestos para el operativo de seguridad. ¿Leímos bien? Por supuesto. Mil policías para un encuentro sin público visitante. ¿No serán pocos?

Al menos, la AFA repudió los hechos, aunque con la proclama no alcanza, y los directivos lo saben muy bien. Nunca un avance con coraje y convicción.

Si las situaciones de violencia deben ser prevenidas y eventualmente conjuradas por el Estado, porque así está establecido constitucionalmente para evitar la venganza privada, los funcionarios a cargo de las áreas correspondientes deben hacerse cargo.

No cabe esperar a que se produzca un nuevo hecho de violencia, con muertos o heridos, para empezar a analizar la solución. Si se tiene un pensamiento moroso, cobarde, pusilánime, y en ocasiones connivente, difícilmente se tomen las mejores decisiones.

 

Mariano Bergés. Presidente de Salvemos Al Fútbol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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