Así como casi todos sabemos lo que sucede en un evento de música electrónica, como el que dejó un atroz saldo de cinco muertos y otros tantos heridos gravísimos y lesionados por doquier (Time Warp, Complejo Costa Salguero, Ciudad de Buenos Aires), todos sabemos lo que sucede cada fin de semana en nuestras canchas.
Y si lo sabemos, y todos pudimos observar ayer (y hoy) por televisión, chat, twitter, fotos, lo que ocurrió con el llamado banderazo, en el estadio de NOB de Rosario, Santa Fé, repetimos una vez más; no sigamos haciéndonos los distraídos.
A Uds., les parece que ese MATAR O MORIR (porque estaba escrito con letra mayúscula) ¿es inocente? En el medio de la Tribuna Popular, con gran tamaño, donde habitualmente suelen ubicarse los violentos conocidos por todos (dirigentes, fuerzas de seguridad y funcionarios civiles a cargo. ¿Qué podemos imaginar y contestar?
No miremos otra vez para el costado. Hagámonos cargo.
Hay leyes, hay resoluciones, hay normas en definitiva que deben cumplirse. Hay policías, hay funcionarios, hay dirigentes, para hacerlas cumplir. Hay Fiscales y Jueces.
¿Entonces?
¿Qué nos pasa, que no queremos, no podemos o somos incapaces de frenar la violencia? O aceptamos lo que sucede por conveniencia, desidia, cobardía o directamente cobertura y encubrimiento?
La provincia de Santa Fé, a todo evento, creó en el año 2009 una entidad puntual (Comité para la Prevención de la Violencia en el Fútbol), que funciona en el ámbito del Ministerio de Seguridad, y es presidido por el Ministro de esa cartera. Lo integran el Secretario de Seguridad, el Jefe de Policía de la provincia y un representante de los clubes que participan en torneos AFA.
¿Quién supervisa el banderazo? No aceptamos –a esta altura del partido- que únicamente el responsable sea el club NOB. La Policía y el Ministerio de Seguridad debieron estar al tanto de lo que sucedía. Para ello, se supone, existen dependencias exclusivas como la Dirección de Espectáculos Deportivos y Eventos Masivos, que deben encargarse no sólo de la habilitación del estadio, sino de supervisar el operativo de seguridad en general, lo que incluye –obvio- los controles de cada una de las personas que ingresan, elementos que portan, agrupaciones, modos, etc. De adverso, nos preguntamos, ¿para qué están? A cuento de qué reciben un sueldo, si no cumplen sus obligaciones. Si no se hacen cargo, en síntesis.
Es más, no debe descartarse la suspensión del partido. Si las autoridades encargadas de la seguridad miran –por una vez- hacia donde deben y no hacia otro sitio distraídamente, como es lo usual, existe una normativa muy clara sobre la hipótesis de suspensión. Es que, si el organizador (club Ñewels Old Boys), o quien tiene a su cargo la supervisión y puesta en práctica del operativo de seguridad (Policía de la Provincia de Santa Fé), no están en condiciones de actuar en su cumplimiento, y la autoridad civil, más Fiscales y Jueces, en definitiva nadie está a la altura de las circunstancias, la no realización del encuentro deportivo parece ser la rápida respuesta más coherente frente a lo acaecido.
¿Se han formado las actuaciones administrativas correspondientes? ¿Se habrá convocado al representante legal del club para que explique lo sucedido? ¿En qué anda el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Santa Fé, y el creado Comité, frente a la emergencia?
¿Se recuerda lo ocurrido con el jugador Maxi Rodríguez en ocasión de otro clásico?
¿O alguien puede suponer que el MATAR O MORIR es inocente y no fue dirigido, entre otros, a los jugadores del club?
Y para el exterior: no debemos interpretar en nuestro fútbol vernáculo y violento, que la amenaza (o Uds., creen hoy que es una frase folclórica) del grupo que plantó la leyenda en el estadio, no está dirigida también a los simpatizantes de Central, que se erigen de ese modo en los enemigos número uno, a los que hay que matar, para no morir (perdiendo el encuentro futbolístico).
Hace años podíamos confundirnos con esta frase. Podría interpretarse como una arenga deportiva.
Hoy, definitivamente no.
Por eso, una vez más señores funcionarios, señores policías, señores Fiscales, señores Jueces, y señores directivos de clubes y de la AFA: no sigamos haciéndonos los distraídos. Una tragedia como la ocurrida en Costa Salguero días pasados, está en el fútbol a la vuelta de la esquina.
Mariano Bergés. Presidente de Salvemos Al Fútbol.