Dos episodios violentos –entre otros- jalonaron nuestro fin de semana futbolero (4-5/6/16). Uno, sucedido en el estadio de Platense. Allí, un simpatizante de Atlanta, infiltrado entre los locales, festejó un gol, y fue golpeado y desnudado en supuesta represalia. El otro, en el estadio de All Boys, cuando individuos de la parcialidad local, no permitieron que los jugadores de Talleres de Córdoba, festejaran después del encuentro futbolístico, el ascenso a la Primera División del Fútbol.

En cualquier caso, mi pregunta va en sintonía con el título: ¿El huevo o la gallina? Estado sí o Estado no? La Policía debió intervenir en esos episodios, o era de esperar su actitud parsimoniosa de sólo observación de lo que sucedía, porque el club debió poner finiquito a la situación?

Más allá de discusiones sobre el derecho de admisión y sobre la potestad, derechos u obligaciones del club organizador de un espectáculo futbolístico, es hora de manifestarse derechamente frente a este tipo de acontecimientos.

En la Argentina actual, donde los directivos por acción u omisión no se hacen cargo de sus responsabilidades como organizadores, y a cargo de la seguridad del espectáculo, pero a la vez pregonan la mejora del fútbol con una más que discutida Superliga, por un lado; y donde los clubes deben pagar por los operativos policiales, por el otro, ninguna duda nos puede caber que la Policía DEBE INTERVENIR cuando se producen este tipo de disturbios.

Desde el prisma legal, sabemos que el acontecimiento es organizado por una entidad del derecho privado como es un Club de Fútbol. Pero también es conveniente aclarar que de ninguna forma, esto significa que el Estado deba mantenerse expectante frente a hechos que puedan generar lesionados y muertos, porque se trata de una obligación primaria y, además, se insiste, mucho más cuando los clubes deben abonar por un operativo policial, cuya cantidad de efectivos se decide discrecionalmente.

En síntesis, una vez más el Estado estuvo ausente. En este caso, existió indudable inactividad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, responsables de la seguridad en esos estadios.
Es hora de que se hagan cargo.

Mariano Bergés. Presidente SAF