Por Sebastián Meresman

Marcelo Illarra, arquero de Las Mandarinas, sufrió un infarto el domingo 8 de octubre en pleno partido ante Los Indios. No había médico y como la ambulancia nunca llegó tuvo que ser llevado en el auto de un hincha al hospital donde se confirmó su muerte. Compañeros, amigos y directivos exigieron al Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que haya un médico y una ambulancia en cada partido, pero la AFA se negó porque dicen que es económicamente inviable.

A exactamente 50 días de la muerte de Illarra, Salvemos al Fútbol (SAF) dialogó con sus compañeros y su entrenador para saber cómo era Illarra, cómo fue su muerte y para averiguar si hubo negligencias que evitaron que Illarra siguiera con vida.

Marcelo Illara, arquero de Las Mandarinas. Foto: RR Sports.

El día de la muerte

El domingo 8 de octubre Las Mandarinas visitó a El Indio, otro de los clubes de Brandsen que juega en la Liga Chascomunense. Marcelo Illarra, conocido como Rulo, fue titular. La cancha es muy precaria, como todas la de esa Liga.

A los siete minutos del segundo tiempo Illarra saltó para despejar un centro y, en vez de controlar la pelota, la rechazó con los puños en dirección a un compañero para salir rápido en contraataque. Mientras la vista de todos estaba en la pelota Marcelo se desvaneció y se cayó. Los chicos que estaban detrás del alambrado más cercano juegan en la tercera de Las Mandarinas y aseguran que un segundo antes de desmayarse, cuando tocó el suelo con los botines tras despejar con los puños, escucharon su última respiración, “una especie de último suspiro”. El centrodelantero rival estaba a su lado y vio toda la secuencia. Cuando se dio cuenta de que Illarra tiene convulsiones se arrodilló a su lado y le agarró la lengua. Parte del cuerpo técnico de Las Mandarinas saltó a la cancha y uno de ellos le hizo reanimación cardiopulmonar. En ese momento, el tiempo se voolvió difuso.

“Él estaba con convulsiones y seguían pasando minutos. No sabría decir cuántos porque para nosotros fue eterno. Salí a buscar a algún médico entre el público y viene una médica, da la vuelta, y lo asiste. Ahí ya habíamos llamado a la ambulancia, pasaron cinco o seis minutos, pero no llegaba. La ambulancia está a 50 segundos de la cancha porque el hospital está a 50 segundos de la cancha, pero la ambulancia nunca llegaba”, relató a SAF Juan Branz, director técnico de Las Mandarinas.

La ambulancia nunca llegó. Entre varios levantaron a Illarra, improvisaron una camilla y lo metieron en el auto de un hincha que se ofreció a llevarlo al hospital.

El cuerpo técnico y los jugadores pasaron por el vestuario y fueron lo más rápido posible al hospital. Al llegar les dijeron que Illarra estaba muerto.

Para Fernando Donadío, compañero y amigo de Illarra en Las Mandarinas, desde que se desvaneció hasta que lo llevaron al hospital pasaron diez minutos. “Esperamos tres minutos pero la ambulancia no llegaba. Ahí es que lo subieron al auto, no se podía esperar más, la ambulancia nunca llegaba y al final nunca llegó”, dijo.

Nicolás Leoni, otro de los jugadores del club de Brandsen, recuerda perfectamente la jugada y el momento en que Illarra se desvaneció. “Lo llevan en menos de cinco minutos al hospital y una vez llegado al hospital es cuando fallece. Era un día completamente normal, él nunca mostró signos de nada, era completamente normal, fue totalmente repentino”, relató.

Responsabilidad de la AFA

La Liga Chascomunense depende del Consejo Federal de la AFA, que nuclea unas 220 ligas regionales. Tras la muerte de Illarra los jugadores se organizaron, hablaron con los de los otros equipos y, con el apoyo de la mayoría de los dirigentes, le exigieron a la Liga que haya médicos y ambulancias en cada partido. La respuesta fue negativa porque, alegan, es “económicamente inviable”.

“Imaginate cómo quedaron de traumados los chicos que no querían pisar un campo sin médico y sin ambulancia, demandas que la Liga no se hizo cargo, no le dio lugar. Los chicos hoy están llevando ellos una lucha interna con los 24 equipos. Nosotros ahora tenemos una médica, le pagamos nosotros, le pagan los chicos mejor dicho. No hay médico en la jornada y olvidate de ambulancia. Es terrible”, dijo Branz, que señaló que lo que más le dolió fue la “deshumanización” que tuvieron los directivos con los jugadores.

Para Leoni fue “totalmente injusto” que la Liga no se haga cargo de esos gastos.

“Por gente conocida sabemos cómo es el manejo de la AFA, cómo se trabaja en el Consejo Federal, cómo se obtienen ganancias a través de las ligas regionales y amateurs. Me pareció completamente injusto, además por el motivo, el motivo económico. Me parece que podrían haber hecho un esfuerzo y está más que claro que podrían haber dado un montón de otras respuestas, pero se metieron justo con el tema económico que fue lo menos válido”, sostuvo.

Leoni cree que “probablemente” Illarra no se hubiese salvado ni con un médico en la cancha porque fue “prácticamente una muerte súbita”, pero consideró que “muchísimas otras cuestiones serían más fáciles de resolver o se podrían evitar con la presencia de un médico y obviamente de una ambulancia para el traslado”.

“Queremos luchar por un fútbol amateur muchísimo más digno y no nos pareció una locura ni un pedido extraño la presencia de un médico o una ambulancia. Nos sigue pareciendo muy injusto que no se de el brazo a torcer, más que nada porque es una mejora no solo para el club Las Mandarinas sino para todos los clubes y todos los jugadores que son muchísimos y tienen que jugar en estas condiciones, que no son dignas”, agregó.

Donadío, por su parte,  explicó que al principio todos los clubes estuvieron de acuerdo en no jugar más hasta que la Liga pusiera médicos y ambulancias. Sin embargo, esa postura fue rápidamente abandonada. “Él único que se plantó fue Las Mandarinas, los demás hicieron presencia. Al principio apoyaron, pero cuando la Liga se puso firme se callaron”, dijo.

“En el caso del Rulo, no sé si se podría haber evitado que muera con una ambulancia y un médico. Tal vez sí. Pero lo que sé es que no le correspondía a un hincha particular llevarlo al hospital porque no había ambulancia. Tampoco al profe le correspondía tener que hacerte RCP (respiración cardiopulmonar)”, agregó.

Branz dijo que ni del Consejo Federal ni de la AFA se comunicaron con él o los jugadores.

“El corazón del barrio”

Marcelo Illarra tenía 34 años y trabajaba como peón de obrero. Estaba en pareja con Carolina, con quien tuvo a su primer y único hijo.

Le decían Rulo, tenía un tatuaje del Che Guevara y llevaba 17 años como arquero Las Mandarinas, clásico rival de El Progreso y uno de los tres clubes más importantes de Brandsen.

Illarra Iba al banco en la primera, atajaba cada tanto en la reserva y hace poco se había ganado la titularidad en el primer equipo más en base a esfuerzo y sacrificio que a sus cualidades técnicas.

Branz lo definió como “un pibe noble, maravilloso y laburante, en el sentido amplio de la palabra. “El Rulo era tremendamente noble. No era el mejor pero Marcelo, El Rulo, era el primero en llegar y el más preocupado. El era muy del barrio, todos estaban deseando en el barrio que él atajara, era como el corazón del barrio”, dijo.

Donadío lo calificó como “un tipo sencillo y sin muchas vueltas”. “Llegaba siempre de laburar, era un tipo laburador y nunca tuvo problema con nadie. Yo arranqué hace poco en las superiores del club pero él era un tipo admirable y se hacía valorar”, dijo.

Así despidieron a Illara, su familia, amigos y compañeros. Foto: RR Sports

Para Leoní Illarra siempre fue muy respetuoso. “Era el compañero que cualquiera quisiera tener. Iba siempre a entrenar, siempre sumando, siempre con una sonrisa a pesar de que muchas veces hasta iba al banco de reserva”, reveló.

Illarra iba a entrenar en bicicleta y no tenía una buena situación económica. Fue velado en el estadio de Las Mandarinas ante una multitud y sus compañeros juntaron algo de dinero y comida para donarle a Carolina, que con su hijo viven en condiciones muy precarias.

La visión de Salvemos al Fútbol

La muerte de Illarra devela los problemas que enfrentan no solo los jugadores de la Liga Chascomunense sino los de la mayoría de las ligas regionales del país. La AFA, como organizador de estos torneos a través del Consejo Federal, es responsable de la salud de los protagonistas de los partidos y debería asegurarse que los clubes cuenten con, al menos, un médico presente durante los partidos.

Los protagonistas aseguraron haber recibido un trato deshumanizado e indigno por parte de los directivos de la Liga, quienes deberían haber apoyado el reclamo e intentado encontrar la forma de financiar la cobertura médica. Es reprochable no solo que la AFA no haya escuchado el reclamo sino también la forma en que se encaró el hecho.

Por último, desde SAF consideramos que, para que este tipo de reclamos tengan respuestas satisfactorias, es importante que todos los involucrados (jugadores, entrenadores, dirigentes, etc) trabajen en conjunto con los de los otros clubes y entiendan que el resultado deportivo pasa a segundo plano cuando está en juego la vida.

La de Marcelo Illarra fue la muerte número 322 relacionada con el fútbol argentino. A pesar de que es imposible saber si se podría haber evitado es seguro que, de no contar con médicos o ambulancias, otro deceso como este podría ocurrir en cualquier momento.

Marcelo Illara. Foto: Web.