Abril 2010
Barrasbravas: entre
lo tribal y lo mafioso
¿Por qué los barrabravas se matan entre sí? Algunas
explicaciones sobre un fenómeno actual
(Por: Santiago Uliana,
Diego Murzi y Sebastián Sustas)
Las últimas víctimas de la violencia en el fútbol
fueron producidas en enfrentamientos internos entre miembros de una misma
hinchada, de a dos o en pares[1].
¿Cuáles son las causas? A contramano de lo que
se sostiene en los medios de comunicación, los asesinatos de un barrabrava por
los miembros de una facción de la misma hinchada, producto de una situación de
venganza o vendetta, provocan un corte en la secuencia de espiralización de
muertes. Estas muertes funcionan en estos grupos faltos de regulaciones
externas como mecanismos de auto regulación de los niveles de violencia.
Mientras que los hechos de violencia lejos están de desaparecer lo que si se
interrumpe es la sucesión indefinida de asesinatos. Los asesinatos que provocan
las muertes no constituyen hechos sin sentido, al contrario, poseen un claro
significado al interior de la propia hinchada y es la de asumir la función
social de regular internamente el umbral de violencia permitida.
Nueva muerte, situación repetida
La muerte de
Roberto “Pimpi”
Mientras el
promedio anual de muertes del fútbol en los últimos 20 años es de casi seis
casos, de manera trágica en los primeros tres meses que van del 2010 ya se ha
alcanzado esa misma
Para comprender
entonces el fenómeno de estas últimas muertes que “vienen de a dos”, comenzaremos por revisar cuales son las bases
sobre las que se estructura el comportamiento de las barrabravas en tanto grupo
social. Para posteriormente entender que las muertes causadas como contestación
a otra muerte en el seno de la hinchada de un mismo club, cumplen lo que la
sociología llama función social, lo cual significa que ese hecho en apariencia
irracional posee un sentido.

Fútbol, negocios y barrasbravas
Un primer elemento
que salta a la vista por lo evidente, resulta del hecho de que el fútbol en su
etapa actual vive un proceso de hiper mercantilización, se ha convertido en una
actividad económica que moviliza cada vez más importantísimas sumas de dinero.
El futbol se ha vuelto un negocio millonario del cual participan jugadores y
sus representantes, medios de comunicación, empresas, dirigentes de clubes,
políticos y más recientemente el propio Estado. Los barrabravas, más allá de que
su participación no sea legitimada oficialmente, son actores de peso en la vida
de los clubes. Este lugar que ocupan, hace que se autoperciban ellos también,
como genuinos beneficiarios del reparto del dinero generado por las actividades
del club.
Una primera
conclusión se desprende de este análisis; las peleas internas entre miembros de
las hinchadas tienen como objeto de disputa la apropiación de un espacio, el
liderazgo interno de la hinchada para asegurarse el control de la barra.
Comandar una hinchada otorga ciertas ventajas comparativas, quien “maneje” la
barra tendrá acceso a negocios y podrá obtener dinero. Así, las luchas internas
en el universo de las barras son motivadas por dos elementos íntimamente
conectados: poder y dinero.
Un claro ejemplo
de la relación entre poder, dinero y violencia, puede observarse en la
sangrienta interna que vive actualmente la barra del club Estudiantes de
Una segunda
conclusión, consiste en observar que la violencia resulta un elemento mediante
el cual se resuelven los conflictos por el poder y el dinero en las barras.
Es decir que esa
violencia no es irracional, posee un sentido. Sin embargo, y si bien el
conflicto en la disputa por el dinero es algo propio de las sociedades
capitalistas, no siempre estas disputas se dirimen de forma violenta. De esto
surge la siguiente pregunta: ¿por qué en las barras los conflictos por poder y
dinero se resuelven de modo violento e involucran muertes? Ante esta pregunta,
importante para comprender las causas de las muertes que últimamente
acontecieron en el fútbol argentino, es posible encontrar dos causales
explicativas que están fuertemente entrelazados.
a)
Tal como lo señalan los trabajos de los antropólogos
argentinos [2],
las hinchadas como
grupo se rigen por una lógica de funcionamiento interno de tipo tribal, en
donde la violencia es una forma de relacionarse aceptada y natural.
a)
Por otra parte, no puede dejar de entenderse la
violencia del futbol por fuera del contexto de la sociedad argentina en la cual
se halla inserta. En una sociedad en donde el Estado se ha retirado de su
función de controlador y regulador imponiendo límites estrictos, resulta
ciertamente lógico que la violencia sea una forma posible de resolución de los
conflictos y en este caso en particular, de los conflictos económicos que se
suceden en el seno de las barrasbravas.
Negocios nuevos, prácticas antiguas
En paralelo a esta
tendencia hacia una la mercantilización cada vez mayor del fútbol, las
hinchadas también, como grupo organizado, van extendiendo sus áreas de
influencia y su repertorio de actividades. Si en algún momento esas actividades
tenían una relación estrecha con el espectáculo deportivo (cuidado de autos,
reventa de entradas), ahora las fuentes de financiamiento se han ampliado y
encontramos auténticas “unidades de negocios” independientes, similares a las
de cualquier empresa (“tours de barras”, “clases” para hinchadas extranjeras,
seguridad privada en eventos, participación como fuerza de choque en actos políticos,
entre otras).
A pesar de ese
“desarrollo” en las actividades del grupo, no se ha verificado un cambio en los
modos de relación. Por el contrario, la violencia persiste como el elemento
clave que define el acceso a los puestos de poder, pero además esa violencia
adquiere grados mayores de intensidad, que culminan en las muertes por venganza
al interior de las propias hinchadas. Es decir, la disputa por el control de
los negocios se dirime usando a la violencia como medio material y simbólico.
La vendetta y el espiral de la violencia
Para entender el
uso de la violencia y particularmente estas muertes que como hemos observado se
producen en espejo o de a pares, observaremos ciertos puntos de
Entre grupos
mafiosos, cuando a uno de los bandos, la otra banda rival le asesina a uno sus
miembros, los primeros contestan con otra muerte sobre algún miembro del grupo agresor, con la intención de generar en
quienes han iniciado las hostilidades un sentimiento de temor y amenaza que los
lleve a no continuar con la escalada violenta. Es así que por temor a sufrir
más asesinatos en el seno de su grupo o facción, quien inicio las muertes
desiste de continuar con la violencia y los asesinatos. Al contrario de lo que
suele pensarse, la vendetta pone un fin a los asesinatos, regula la violencia desatada. La vendetta cumple vista de esta
forma, una función social: la de limitar y regular el uso de la violencia, los
desbordes violentos al interior de una organización mafiosa.
En este sentido,
las muertes en forma de vendetta entre las hinchadas de fútbol, al igual que
sucede en grupos mafiosos y tribales, constituyen una forma de regulación que
pone freno a la sucesión continúa de muertes y asesinatos. Ello puede
contrastarse con los últimos hechos de violencia en los cuales las muertes
entre miembros de una misma hinchada pertenecientes a facciones y sucedieron de
a dos, pero no de a tres o de cuatro.
Breves conclusiones
Recapitulando, las
muertes entre miembros de una misma hinchada se explican a partir de una
conjunción de factores. La lucha por lograr una posición de poder dentro de una
misma hinchada posibilita a quien la ostenta el acceso a grandes negocios,
estas disputas violentas se suceden en grupos con características cuasi
tribales, que se relacionan a través de la violencia, donde esta es una forma
de relación entre sus miembros, y por lo tango asume un sentido. Este hecho no
puede ser disociado de un contexto más amplio caracterizado por la falta de
regulación y presencia estatal. Respecto a la venganza o vendetta,
contrariamente a lo que se menciona desde los medios de comunicación, es un
elemento que corta la secuencia indefinida de los asesinatos.
Bibliografía:
Barfield Thomas (Editor) (2000) Diccionario de antropología, México, Siglo XXI.
Garriga Zucal José. 2007. Haciendo amigos a las piñas: violencia y redes sociales. Buenos
Aires, Prometeo.