Irrumpen de golpe en el estadio donde una marea humana se abre para dejarles lugar, agitan sus brazos, despliegan sus banderas y con las gargantas redondean todo su fervor de una rutina semanal.
"¡Vamos campeón, no falles a tu hinchada/ vamos campeón, tenemos que ganar!", cantan entonces "Los borrachos del tablón", como se le conoce a los barras bravas de River Plate de Argentina, protagonistas en los últimos tiempos de episodios de violencia dentro y fuera de las canchas, un fenómeno en expansión en América Latina.
Con Argentina a la cabeza, la violencia va en aumento en estadios hasta hace poco tranquilos de Colombia, México, Paraguay y Chile, entre otros países.
"Estamos preocupados por estos hechos en América Latina", dijo a la AP el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol Nicolás Leoz.
"Pero esta violencia no tiene nada que ver con el fútbol genuinamente, ya que se debe a situaciones económico sociales de los países", agregó el dirigente paraguayo.
En Argentina, todos los fines de semana hay algún episodio violento, como ocurrió el 11 de febrero cuando dos grupos antagónicos de la barra brava de River se pelearon dentro del club por negocios y poder, con un saldo de cuatro heridos: uno de bala y tres por armas blancas.
En una rápida reacción, el gobierno clausuró la cancha de River por cinco fechas y días después su presidente José Aguilar, criticado en medios deportivos por supuesta pasividad, expulsó como socios del club a seis hinchas presuntamente involucrados en la pelea.
En el ambiente del fútbol se sabe que ser barra brava tiene sus ventajas: reciben entradas gratis que luego venden, manejan los estacionamientos callejeros y sus viajes para alentar al equipo serían en buena parte financiados por la dirigencia.
Un funcionario de la seguridad del balompié argentino, Javier Castrilli, dijo que los dirigentes apañan a los violentos "porque los amenazan a ellos o a la familia. Pero no pueden transar con esa mugre; hay que perder el miedo".
Horas después de los incidentes en River, una disputa en la barra brava de Godoy Cruz de Mendoza, cuyo equipo juega en la máxima categoría, culminó con la muerte de un adolescente de 15 años y otro de 12 quedó gravemente herido, dijo la policía de esa provincia fronteriza con Chile.
En Argentina han muerto 145 personas en incidente relacionados con el fútbol desde que en 1939 se contabilizaron las dos primeras víctimas fatales.
Aunque no den clase de violencia en forma personal, la influencia de los hinchas violentos de Argentina en Latinoamérica es bien conocida, porque se imitan sus cánticos y también sus actitudes.
"La influencia argentina es muy grande, es un referente", dijo en Cali el hincha Felipe Garcés, miembro de la barra "Varón Rojo" del América.
El líder de los violentos de Boca Juniors Rafael Di Zeo, quien tiene causas abiertas en la justicia argentina, dijo que en los últimos tiempos recibieron hinchas de España, México y Colombia, que vinieron a "perfeccionarse" en lo que sería "un posgrado en barrabrava".
"La 12 (barra brava de Boca) es como Harvard", subrayó Di Zeo, quien en la Argentina se cansa de firmar autógrafos entre los hinchas de Boca, el club más popular del país.
Sin llegar a la gravedad de lo que sucede en Argentina, la violencia viene en alza en estadios latinoamericanos.
En Colombia, las canchas de Bogotá, Cali y Medellín son escenarios de frecuentes choques.
El 15 de febrero la policía intervino para frenar una batahola entre dos barras que se trenzaron con palos y piedras durante una práctica de Millonarios, en un parque público en las afueras de Bogotá.
En México, la federación local dispuso que a partir de la cuarta jornada ninguna porra podrá asistir al estadio cuando su equipo juegue como visitante. También pidió que los equipos dejen de regalar boletos a estas barras para sus juegos como locales.
Esa decisión se adoptó después de incidentes en varias canchas.
En Chile, la violencia en los estadios es reiterada y dos partidos de la Universidad de Chile fueron suspendidos porque las autoridades consideraron que las condiciones de seguridad no eran suficientes.
En Perú, el episodio de violencia más grave ocurrió el 19 de enero en un partido entre Universitario y Sport Boys, en el que unas 10 personas resultaron heridas tras ser agredidas con palos, botellas y armas blancas.
Paraguay era un remanso de la tranquilidad, hasta que hace unos 15 años aparecieron las hinchadas organizadas en barras bravas a la usanza de los argentinos.
Desde entonces, las barras de Cerro Porteño y Olimpia, las más numerosas, cantan los mismos estribillos que las hinchadas de Boca y River.
Incluso, en los primeros años de este fenómeno, los líderes fueron jóvenes paraguayos que vivieron en "villas miserias" (barrios muy humildes) de Buenos Aires y que importaron el modelo "profesional" de alentar a sus equipos porque rige el obsequio de boletos.
La barra más violenta es la de Luqueño, involucrada en la muerte de unas cinco personas en los últimos 15 años a raíz de peleas brutales en las adyacencias del estadio "Feliciano Cáceres" de Luque.
En Brasil y Uruguay menudean los choques entre hinchas y en Bolivia y Ecuador, donde en general el público es tranquilo, en los últimos tiempos hubo algunas trifulcas menores.
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