La fiesta del “Fútbol para todos” y la teoría del
cajón
El jefe de Gabinete ha dado una curiosa explicación a la
reasignación de partidas presupuestarias para las provincias en
beneficio del negocio del “Fútbol para todos.” Tras conocerse que
$144 millones de pesos destinados a giros en beneficio de los
estados provinciales fueron destinados a engordar el salvavidas de
plomo financiero que es el contrato que “estatizó” la televisación
del fútbol; hizo lo que mejor sabe: apelar a la metáfora doméstica
siempre pasible de generar simpatías.
Según lo explicó por radio Continental “Todo fue “un mero tema
contable”, ya que el dinero “en vez de sacarlo del cajón de la
cómoda fue sacado del cajón de la cocina, lo que es exactamente lo
mismo. Salió el dinero que tiene que salir y no salió un peso de
más”.
Los cajones
“Los cajones” a los que el jefe de Gabinete alude son las partidas
que se giran a las provincias. Efectivamente, esos “cajones” pueden
contener situaciones más o menor urgentes y es el libre albedrío de
los gobernantes disponer bajo que criterios se meritúa la urgencia.
Sin embargo, está claro que debería ser urgente terminar de paliar
de una buena vez la situación de los desamparados del alud de
Tartagal, que aún siguen en pampas y las vías; y, porque no,
decidirse a pagar las sentencias que en la Corte Suprema de Justicia
de la Nación ordenan asistencia alimentaria a familias enteras con
severos cuadros de desnutrición de las tantas que habita el
Conurbano.
Ese “cajón” lleno de verdaderas urgencias, parece que puede esperar
su turno sin tantos operativos de veloces manoteos.
Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán, San Juan, la propia
Buenos Aires; sudan necesidades. Niños que mueren de enfermedades
perfectamente prevenibles con una vacuna, hacen eso: morir. Mueren
de desidia antes que de enfermedad. Ya lo dijo Ramón Carrillo….
Lo cierto es que el fútbol, una pasión sana que no debería
contaminarse de éstos manejos que lo exponen como un factor de
negocios y poder en manos de algunos, también sufre.
Salvar al fútbol es también “salvarlo” de los favores de quienes,
evidentemente, no hacen con éstas cosas más que colgarle los más
pesados y repudiables sayos.
El pasado 6 de octubre, los jugadores de Lanús
y Godoy Cruz; los hinchas que asistieron a la cancha con más las
autoridades que arbitraron el partido, y la comunidad toda que
esperaba ver por TV el encuentro; sufrieron media hora de retraso en
sus respectivas expectativas, porque a todo ello, se le impuso la
demora de poder ver a la Primera Mandataria llorando a la querida
Mercedes Sosa, en vivo, por el canal estatal. Efectivamente, sus
lágrimas debían televisarse por los mismos medios que el encuentro
deportivo, sujeto a las posibilidades de los nuevos dueños de la
televisación del fútbol.
En oportunidad de apologetizar sobre las
ventajas del “Fútbol para todos”, la presidente cometió un desliz
verdaderamente imperdonable. Comparó el secuestro de miles de
argentinos en la dictadura, con el secuestro “De los goles.”
Una pieza de oratoria recargada e hiriente, ya
que la comparación, causó un verdadero escozor entre quienes,
efectivamente, sufrieron esa tragedia en carne propia. Verse
comparados con un gol, no fue la metáfora más feliz.
Por primera vez desde que el fútbol es
transmitido por Canal 7, un partido del Torneo Apertura se retrasó
en su inicio por razones ajenas a lo estrictamente deportivo. El
partido resultó “rehén” de la necesidad política de exhibir a
Cristina Fernández en el sepelio de la querida artista nacional.
Según indicaron los medios nacionales que
recogieron la cuestión “En el informe del árbitro Cristian Faraoni,
presentado ante la AFA, se señala: "Hubo un atraso de media hora (en
el inicio del partido) por problemas de televisación." (Perfil.Com
7/10/09).
La realidad es que no hubo problemas ni
técnicos, ni operativos. El canal público transmitió la llegada de
la presidente y su esposo a la capilla ardiente instalada en el
Congreso de la Nación, hasta que ella y su emocionada comitiva, se
marcharon del lugar. Recién en ese preciso momento, pudo comenzar el
encuentro que ganó el equipo Granate.
El medio nacional citado, reprodujo las
declaraciones del presidente de Godoy Cruz, Mario Contreras: “"Nos
explicaron antes de empezar el partido que hasta que terminara la
transmisión del velatorio de Mercedes Sosa no se podía empezar a
jugar."
“El dirigente de Lanús, Daniel Fux, comentó que
"nos enteramos cuando los jugadores ya estaban dentro del campo de
juego, listos para que comenzara el encuentro. En ese momento, la
gente de la televisión le comunicó al árbitro que el partido iba a
comenzar luego de que la presidenta se retirara del velatorio de
Mercedes Sosa. Y una vez que terminó su visita, comenzó el
encuentro. En otros tiempos, el partido se detenía un rato tal vez
por una tanda publicitaria; ahora lo paran por este tipo de
situaciones," continúa citando el medio, en declaraciones que
ninguna de los dirigentes citados ha desmentido.
La autoridad se divide en legal y en moral. De
allí surgen los conceptos de legalidad y legitimidad.
Es indudable que, en línea con lo citado por la
señora Presidente, sus propios argumentos, la utilización que ella
misma hizo de la palabra “secuestro” han pasado a teñirse de una
profunda ilegitimidad. Carece desde hoy de autoridad moral para
repetir sus dichos.
El fútbol, tiene hoy nuevos “secuestradores”.
Ha renovado en nuevas manos su condición de “rehén.”
Viernes 4 de septiembre 2009
Los proxenetas de la pelota: un análisis desde
adentro
El periodista Fernando Tebele analiza en dos notas de indiscutido
tono crítico, los vaivenes del realineamiento editorial que en los
medios produjo el cisma “Clarin-Gobierno-AFA,” pero avanza además en
plantear una cuestión más profunda: aquella que nos obliga a valorar
un hecho, por fuera de las intenciones con el que ha sido provocado.
U n planteo digno del manual de la ética argentina que aún no ha
podido ser escrito.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Viernes 14 de agosto 2009
Una de las voces más respetadas del fútbol, opinó del
fin de TyC
Persecusión y paranoia a veces, toman el té
Víctor Hugo es uno de esos próceres a los que uno
espera, casi por un deporte que se sostiene en el desafío personal,
encontrar en el error. Es muy difícil eso, siempre. Víctor Hugo
parece un bastión de la lógica y del concepto siempre justo…y
ajustado.
Las palabras que se reproducen, lo encuentran
opinando en el trillado tema del fin de la relación entre TyC y la
AFA, con el gobierno nacional haciendo el papel de la tercera en
discordia: la que vino a hacerle plantear al señor, que tal vez,
había algo mejor que su esposa, la que eligió, voluntariamente, hace
tantos años.
Víctor Hugo enfrenta un camino difícil. El que
Woody Allen graficó en aquella maravillosa frase que apunta “que yo
sea paranoico no quiere decir que no me estén corriendo”… la lógica
que impone que no necesariamente, lo hecho por un malo es malo en si
mismo, como tampoco bueno por si, lo que hace un bienhechor.
Los hechos deben rendir culto de su bonhomía, sea
quien sea quien los haya llevado adelante, evaluación siempre
difícil en el país del Boca-River, o del blanco y negro, para usar
una metáfora por fuera del tema en cuestión. Un país cultor del
pensamiento maniqueo, no es el mejor sustrato para un tema como
éste, sin dudas.
El gobierno mató dos pájaros de un tiro,
asestando un golpe mortal a un multimedios que fue su socio, pero
ahora lo daña. Recupera además, uno de los grandes patrimonios de la
demagogia nacional: el fútbol, una pasión. No hace nada malo, claro.
Eleva además a Grondona, un personaje nefasto, a
la categoría de un héroe, por permitirle los avales necesarios para
tomar una decisión que jamás tomó hasta ahora y que lo hace liquidar
lo que él mismo permitió. En buena hora los arrepentidos claro…..
Muy complejo todo para no pensar que, hoy más que
nunca, Woody tenía razón cuando analizaba que persecución y paranoia
a veces, toman el té juntas.