El pasado fin de semana en el clásico entre Gremio e Inter de Porto Alegre en Brasil, se dio una particularidad: las hinchadas de los dos equipos estuvieron mezcladas en la misma tribuna. Con el aval del Estado y por iniciativa de los clubes, en el Estadio Beira Rio se habilitó una tribuna que fue compartida por hinchas de ambos equipos. Y, para sorpresa de muchos, todo ocurrió en paz.

En nuestro país los hinchas visitantes ya comienzan a formar parte del recuerdo. Y sin embargo los controles siguen, cada vez hay mas policías en los estadios y los hechos de violencia no han desaparecido. Siempre hay un ejemplo a mano para refrendarlo, como fue la batalla campal entre policías e hinchas de Laferrere que terminó con un saldo de 14 heridos y la suspensión del estadio de Laferrere por un año.

Como venimos repitiendo en Salvemos al Fútbol desde hace tiempo, la falta de hinchas visitantes en los estadios no cambia la situación general en lo que respecta a la violencia en el fútbol argentino. Lo único que hace esa medida es poner de manifiesto el fracaso de las políticas de exclusión, aislamiento, militarización y separación que se vienen utilizando en los estadios argentinos desde hace más de 30 años. Construir al rival como enemigo, pensar al otro como un peligro, considerar al espectador como un criminal en potencia: con esos fundamentos la violencia en las canchas no hará más que reproducirse y acentuarse. Por eso postulamos que es necesario ir por el camino inverso y pensar al contrincante como un igual y a los hinchas como ciudadanos con derechos y deberes.

Coincidiendo con la iniciativa que ahora se puso en práctica en Brasil, Salvemos al Fútbol había elaborado un primer antecedente de este tipo de acciones, cuando en el año 2009 presentó el proyecto “Pulmones de convivencia” en el Anexo de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (https://www.youtube.com/watch?v=UCFHs_AM_3s)
pulmonhinchadas

El proyecto consistía en una resignificación de lo que en la jerga de la seguridad deportiva se conocía como “pulmones de separación”, un espacio vacío en la tribuna para evitar el contacto entre hinchadas, en los tiempos en que ambas hinchadas estaban presentes en el estadio. En concreto, nuestra propuesta consistía en transformar ese espacio de separación en un lugar para la convivencia entre hinchas de ambas parcialidades: hinchas de ambos equipos lo ocuparían, mezclados y sin separación de vallados ni de alambrados. De esa manera se busca una experiencia de aceptación de la diversidad y autocontrol de la violencia por parte de los hinchas por un lado, y un mensaje de tolerancia y convivencia por el otro, para el resto de los asistentes al estadio y los televidentes. La experiencia de los Pulmones, que nunca pudo concretarse en nuestros estadios, apuntaba a una transformación cultural de los modos de ser hincha, buscando desarticular la idea de que el rival deportivo es un enemigo al que hay que agredir, y promoviendo que los hinchas comprendan que la rivalidad es constitutiva del fútbol y puede ser vivida y expresada sin violencia. El ejemplo brasileño muestra que ese camino es posible.

Mientras que en Brasil las hinchadas comparten una misma tribuna, en Argentina prohibimos definitivamente a los visitantes y seguimos con los mismos niveles de violencia que antes. ¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la exclusión es la forma de terminar con la violencia?

 

Figura 7      Nueva Figura 1