A propósito de lo sucedido el jueves 14 de mayo del año 2015 en el estadio del club Boca Juniors, más allá de profundizaciones, caben rápidamente algunos comentarios en procura de que los ciudadanos conozcan algo más de la temática en juego.
1. La seguridad en un estadio donde se juega fútbol profesional, está a cargo del Estado. En este caso fue la Policía Federal, bajo responsabilidad del Ministerio de Seguridad de la Nación.
2. En los últimos años, se ha impuesto a los clubes de fútbol, en especial de categorías superiores y con masiva convocatoria de público, y en el ámbito de dicho Ministerio de Seguridad, la contratación de personal privado, a su cargo.
3. En paralelo, cada operativo de seguridad es abonado siempre por los clubes locales. Significa, para evitar cualquier duda, que el jueves 14 de mayo, dicho operativo –aproximadamente 1200 policías- fue pagado por el club Boca Juniors.
4. La cantidad de policías lo fija la autoridad estatal. En este caso, la Policía Federal. Esto se hace siempre de tal modo, más allá de pedidos de disminución de acuerdo a las posibilidades de pago de cada uno de los clubes.
5. La conclusión que se obtiene de lo anterior, sin dificultad, es que el responsable principal en materia de seguridad siempre en un estadio de fútbol donde se juega fútbol profesional, es del Estado. Será nacional o provincial, de acuerdo al sitio donde se desarrolle el espectáculo. En el caso del 14 de mayo, la responsabilidad fue del Estado Nacional, a través del Ministerio y Secretaría de Seguridad, a cargo del Sr. Sergio Berni (Policía Federal).
6. Es a todas luces lógico que, si se abona por un servicio puntual de seguridad, razonable es que el pagador pudiera requerir rendición de cuentas una vez finalizado el operativo policial. A través de la AFA o con una forma preestablecida.
Jamás un club de fútbol lo hizo. O tuvo, antes del inicio de un encuentro, la posibilidad de planificar conjuntamente el operativo.
A todo evento, la Policía no planifica –salvo menudencias- los operativos de seguridad. Algo se comenzó a llevar a la práctica en este sentido, -en los últimos años- cuando la Sra. Nilda Garré estuvo a cargo del Ministerio de Seguridad. Después de su partida, todo volvió a fojas cero.
7. Con responsabilidad distinta y de segundo grado, aparecen los titulares de los clubes. Resulta una falta de sentido común suponer a esta altura, que los directivos no tienen –por regla general- vínculos con los violentos, a quienes se ha denominado barra brava. De adverso, es todo lo contrario, aunque se lo niegue.
8. También existe, sin dudas, y es de hipócrita negarlo, un fuerte vínculo entre los violentos y la política en general. En algunos casos, a través de las Intendencias, en otros a través de las Gobernaciones, en otros a través de organismos concretos, pero es una situación objetiva y real.
9. Sobre lo ocurrido el 14 de mayo, es útil dejar aclarado:
a. El primer responsable de lo sucedido, ha sido quien estuvo a cargo del operativo de seguridad, vale decir la Policía Federal, supervisada por el Sr. Secretario de Seguridad Sergio Berni.
Resulta payasesco por lo hipócrita, manifestar –como lo hizo el nombrado- que el operativo fue un éxito.
b. La actividad que se realizó detrás de la manga, y que se observa en las imágenes de video que todos pudimos visualizar, debió ser advertida y conjurada por la Policía Federal. No debe olvidarse, o debe conocerse, que en el estadio de Boca Juniors existe una Sala de Video (impuesta a los clubes con capacidad para más de 25.000 personas por el Estado hace años), y lo que se ve de las más de 30 cámaras en ese ámbito está siempre controlado y supervisado por personal especializado de la Policía Federal.
Es decir, para que se entienda muy bien, no es actividad a cargo del personal de seguridad privada que pudo haber contratado el club local.
c. Suspendido momentáneamente el partido por el hecho objetivo de las lesiones de los jugadores de River, resultó insólito que todos los jugadores, y los árbitros hubieran permanecido por aproximadamente dos horas en el campo de juego, porque no se daban las seguridades mínimas para su traslado a otro sitio del estadio.
Es obvio que la Policía debió garantizarlo y no lo hizo.
d. Es falso que la Policía no pudiera ingresar en las tribunas para desalojar a quienes permanecían allí, incluso arrojando elementos. En todo caso, se trata de una grosera desinformación que se pretende dar a la ciudadanía. Se repite: la Policía es la responsable y encargada de la seguridad, y es obvio que las tribunas son parte esencial de ello.
Ningún protocolo establece que la Policía no puede ingresar en las tribunas a realizar la actividad que corresponda.
Y si lo estableciera, se trataría de protocolos de comportamientos usuales, que pueden modificarse en el momento en que suceden acontecimientos inhabituales que, precisamente, justifican la modificación.
e. Es inadmisible que los jugadores de River, después de dos horas de haber permanecido en el campo de juego, se hayan retirado protegidos con una fila de escudos porque aún la Policía no había podido retirar de las tribunas a quienes arrojaban elementos contundentes.
10. Como consecuencia de lo ocurrido, reglamentariamente corresponde que el club local pierda los puntos a favor del visitante, el que –lógicamente- gana el encuentro deportivo y por ello, es el que pasa la ronda clasificatoria. Este tipo de decisiones, deben tomarse rápidamente para evitar especulaciones de cualquier tipo.
11. También sería deseable que no se clausure o suspenda el uso del estadio de Boca Juniors, sino que se prohíba el ingreso de público por un determinado lapso, por ejemplo un semestre.
Es que, de otra forma, la parcialidad –supuestamente peligrosa- del club sancionado, sólo se mudaría de lugar. Y ello no es lo deseable a los fines de mejorar costumbres y hábitos de los asistentes.
12. Todo lo expuesto, en modo alguno libera a los directivos de los clubes de su responsabilidad en orden a los contubernios conocidos y no conocidos con los violentos, que –muchas veces- termina provocando hechos similares al sucedido el jueves 14.
Pero debe entenderse que hoy, por imposición, de hecho se ha privatizado de algún modo el servicio de seguridad que la Policía le da a los clubes de fútbol que juegan de local, y por ello, es hora de que esas fuerzas de seguridad, nacional o provinciales, asuman su responsabilidad. Y rindan cuentas de su comportamiento cuando se lo requiera.
13. Resultó llamativo, aunque no sorprendente, la actitud asumida por el plantel del club Boca Juniors (salvo alguna excepción), que prefirió no ser solidario con sus colegas del club River, optando por mantener una insolente pasividad para, supuestamente, mantener fidelidad a códigos preestablecidos con los violentos (barras bravas). Debería formarse un sumario administrativo en el ámbito del propio club o de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
14. Es de esperar que rápidamente, los expedientes penales formados, exhiban resultados, identificándose a las personas autoras de los hechos estableciendo sus relaciones, y estableciendo –asimismo- el modo en que fueron llevados a cabo. Está dicho en más de una ocasión, que la Justicia no brinda, en la inmensa generalidad de los casos vinculados a la violencia en el fútbol, sea en el ámbito federal, nacional, GCBA o provincial, garantías de eficiencia. De adverso, la morosidad y falta de compromiso es lo que se percibe.
15. Para finalizar, desde la Asociación Civil Salvemos al Fútbol, lamentamos profundamente lo sucedido, pero nadie debe estar sorprendido. Que haya sucedido en un encuentro de la importancia, masividad y repercusión que significa el clásico más importante de nuestro fútbol y en una contienda internacional, sólo ha potenciado el conocimiento para todos y en el mundo deportivo, de nuestras profundas deficiencias en el marco de la violencia relacionada con el fútbol.
Quedó en evidencia la ineficiencia estatal (burdamente ocultada); la responsabilidad de los directivos de clubes (en este caso medianamente aceptada); la permanente intervención en estos sucesos de violentos que se dedican a concretar materialmente los sucesos delictivos; la falta de respuesta veloz de los organismos de control y deportivos; y la existencia de una cultura popular condescendiente y permisiva con lo que ocurre, que se evidencia semana a semana con el comportamiento de los simpatizantes del fútbol que, de uno u otro modo, se manifiestan tolerantes frente al panorama reinante, que incluye muertes y heridos por doquier.

Buenos Aires, 16 de mayo del año 2015

Mariano Bergés
Presidente Asociación Civil Salvemos al Fútbol

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