Desde nuestro papel de simples observadores, más allá de nuestra responsabilidad como ciudadanos y además, integrantes de una Asociación Civil que, esencialmente, trabaja para morigerar los niveles de corrupción en el fútbol, cualquiera sea su manifestación; nos encontramos ciertamente azorados por el desparpajo con que actúan algunos de los directivos de nuestro fútbol, sumado a que, lamentablemente, se trata en general en este caso, de los que representan a clubes de mucha convocatoria.

En particular, sorprende que dirigentes de clubes que llamamos grandes (River o San Lorenzo para poner algunos ejemplos) renuncien a sus cargos en el Comité Ejecutivo de la AFA, sin que ello haya sido decidido por Asamblea en sus respectivas entidades, convocada formalmente), no obstante lo cual continúan concurriendo a la Asociación del Fútbol Argentino –a reuniones y tertulias- como si nada hubiera sucedido.

Si lo que se está cuestionando desde hace años es el manejo económico de los clubes de fútbol, y la distribución de los fondos a través del Programa Fútbol para Todos que, precisamente concretó la AFA en vida de Julio Grondona, y después de su fallecimiento; y si se supone que algunos dirigentes que se han hecho cargo de clubes hace poco tiempo, llegaron y asumieron con la proclamada impronta de la transparencia y la honestidad  (caso de los clubes citados, por ejemplo), es indudable que esa transparencia pregonada debe evidenciarse en toda la actividad del dirigente.

No nos interesa ni es el punto, cuestionar a uno o varios dirigentes en particular. Pero sí nos preocupa la situación y poner el ojo en algunos temas básicos, porque nos da toda la impresión que, o bien el dirigente no tiene claro donde está parado, o bien lo sabe perfectamente y la ciudadanía no conoce qué es lo que hay detrás de los disparates (tolérese la expresión), que se escuchan cuando son consultados por periodistas y responden a tal o cual pregunta.

En esto, obviamente, no puede pasar desapercibida la acción del Gobierno actual, sencillamente porque, se sabe, el Programa Fútbol para Todos, continúa con la misma vigencia que tuvo con el anterior y, para agravar la situación, se ha concretado hace pocos días una derecha intervención de la AFA que, al menos en la fecha de decidirla, no tenía de ningún modo la necesidad que sí tuvo y no se concretó, en diciembre del año 2015 cuando, a cualquier evento, la Asociación Civil Salvemos al Fútbol la requirió expresamente en dos ocasiones.

Por eso el título de este comentario: ¿Son o se hacen? Nos inclinamos –respetuosamente- por la segunda alternativa a tenor de lo siguiente:

  1. El Estado Nacional (concretamente representado por la Jefatura de Gabinete) es quien explota los derechos de imagen cuya titularidad ostenta la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
  2. Esos derechos, se sabe, le fueron cedidos por contrato debidamente firmado y sellado, en el año 2009 cuando se creó el Programa Fútbol para Todos.
  3. El contrato, que también sepamos, se encuentra vigente.
  4. El Gobierno actual, pese a las críticas que se esbozaron desde su seno (antes y después de asumir) sobre la existencia misma del Programa Fútbol para Todos, no rescindió el contrato con la AFA. Pudo hacerlo, que se entienda muy bien. No lo hizo. A partir de esa decisión, por sí o por no, hay responsabilidades consecuentes.
  5. Una de ellas, quizás la más importante, al menos para la lectura del ciudadano, es que el Estado, a través del Programa Fútbol para Todos, tiene la obligación (se insiste porque es relevante la palabra para que se entienda bien: obligación), de efectuar desembolsos de dinero a la Asociación del Fútbol Argentino. Un mínimo de 600 millones de pesos anuales, con reajustes que se hicieron en cláusulas del Programa en cuestión.
  6. Los derechos de imagen fueron cedidos por la AFA al Estado, hasta el año 2019. En consecuencia, mal puede aparecer una Liga o Superliga o como quiera llamarse a una nueva entidad, dentro o fuera de dicha Asociación, para arrogarse la facultad de contar con derechos que están cedidos al Estado Nacional. ¿A cuento de qué la Liga o Superliga pretenderá negociar a su favor derechos que están cedidos?

Por más que los clubes River y Boca sean los más importantes del fútbol argentino en cuanto a convocatoria de ciudadanos, esa sola circunstancia no les permite salir de la AFA y formar otra entidad para que automáticamente, los derechos de imagen puedan ser comercializados nuevamente. Hoy, hay que repetirlo para que se entienda bien: los derechos están cedidos al Estado Nacional.

  1. Por eso hablamos de información que el ciudadano no tiene. ¿Qué se habrá pactado entre bambalinas entre algunos dirigentes de clubes, con integrantes del Gobierno Nacional sobre el contrato en vigencia y el Programa Fútbol para Todos?
  2. Es conveniente informar a quien quiera escuchar, que el Estado tiene responsabilidades concretas por su actividad en este sentido. Patrimoniales y penales.

Mucho más, cuando la AFA, de hecho está intervenida. Y si bien se habla de una intervención administrativa, cuesta suponer que ello sea así cuando las elecciones están suspendidas.

  1. Se alude al arribo de capitales extranjeros a través de una gran cadena multimedios de EEUU que llega -como el Indio Patoruzú al sotreta Isidoro Cañones-, a dar oxígeno económico-financiero a la AFA, Liga, Superliga, y que de tal modo todos los problemas se solucionarán.

El interrogante que se nos ocurre ante esto es: ¿por qué el Estado –actual explotador de los derechos de imagen (en todo sentido según surge del contrato) cuya titularidad ostenta la AFA- debería perder la posibilidad de contratar por sí -eventualmente- con esa gran cadena de medios?

Además, ¿qué posibilidad se le dará a otros grupos mediáticos, de capitales nacionales o extranjeros?

  1. Mientras tanto, y como extremo de medular importancia, hemos podido cotejar el bosquejo de lo que los promotores de la Liga o Superliga prepararon como proyecto. Como imaginamos, en el apuro y afán de poder conseguir dineros a cualquier costo y sin responsabilidad, advertimos que no existe siquiera una referencia a la seguridad e infraestructura en los estadios.

Nos preguntamos entonces: ¿quién se va a hacer cargo de estos asuntos? Recordamos e informamos a quienes no lo sepan, que cualquier estructura como la que se quiere importar a la Argentina, como la Premier League, o la Bundesliga o la Liga Española tiene estrictas y muy puntuales referencias a la seguridad en los estadios, con sanciones concretas para los clubes en caso de incumplimiento y con sanciones del Estado para los organizadores de dichas estructuras en caso de que sus responsables no lo hagan.

Urge, en consecuencia, que el Ministerio de Seguridad de la Nación, a través de quien corresponda, sea convocado en lo sucesivo a reuniones para tratar estos tan importantes temas (mucho más en nuestro país que ostenta un número de muertos y heridos muy alto relacionado con el fútbol), si finalmente se acomete y concreta la creación de la llamada Liga o Superliga, para que se incorporen cláusulas expresas en los nuevos Estatutos que permitan trabajar en conjunto y armoniosamente para lograr mejoras sensibles en materia de estándares de seguridad.

Los dirigentes deberán entender algún día, que la única forma de mejorar los espectáculos, será trabajando dedicada y honestamente para erradicar la violencia en todo ámbito relacionado con el fútbol.

                                                                      Asociación Civil Salvemos al Fútbol

     Por un fútbol sin violencia ni corrupción.